Rocamora y 25 de Mayo – Gualeguay

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Georgina Ibarra
Calle Rocamora

La calle nace en 25 de Mayo al 350 y va hacia el este, hacia el oeste se llama 3 de Febrero. En los primeros tiempos se llama Sanguinetti. En 1863, por el decreto de Urquiza, se llamó Suipacha en toda su extensión. La orden del 14 de abril de 1950 dice: ” Rocamora”. Don Tomás de Rocamora nació en Granada en 1740; en esa época esta ciudad pertenecía a la Gobernación de Guatemala, hoy es territorio nicaragüense. Murió en Buenos Aires en 1819. Fundó las ciudades de Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay.

FUENTE: Míguez Iñarra, Patricia y Rampoldi, Nidya (2013). Calles con historia. San Antonio del Gualeguay Grande

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San Antonio y Rocamora – Gualeguay

Esquina San Antonio y Rocamora – Gualeguay
San Antonio y Rocamora (Gualeguay)
María Riedel
Calle San Antonio

La calle San Antonio nace en 9 de Julio al 450 con dirección sur, hacia el norte se llama San Antonio Norte. Urquiza, en su decreto de 1863, la designó San Antonio de Gualeguay en toda su extensión. Actualmente como dirección postal se la suele denominar San Antonio Sur. Desde 2012 termina en el Boulevard San Juan, al cambiar allí su nombre por Jorge Velázquez. En el decreto del 14 de abril de 1950 dice: “San Antonio”.

San Antonio de Padua es el santo patrono de la ciudad de Gualeguay. San Antonio de Padua provocó de alguna manera la fundación de Gualeguay. Porque cuando los primeros pobladores europeos se asentaron en las cercanías de lo que hoy llamamos “La Capilla” o “Capilla Vieja”, zona ubicada en el Albardón u 8° distrito, levantaron una capillita y en ella pusieron una imagen de San Antonio de Padua. Años después, en 1779, el obispo Sebastián Malvar y Pinto, al arribar a su diócesis en el Río de la Plata, ya desde Montevideo emprende una recorrida por su territorio. Al transitar la zona, observando la gran cantidad de habitantes y sus necesidades decide fundar varias parroquias. En Buenos Aires el virrey Vértiz aprobó su proyecto.

Creada la parroquia de Gualeguay en 1781, llegó para administrarla el padre Fernando Andrés de Quiroga y Taboada quien la recibió del padre Santiago Miño, de profunda vocación misional. La carencia de elementos era tal que el nuevo párroco tuvo que disponer de su peculio para poner en funcionamiento los enseres necesarios. Entre ellos una lámina de San Sebastián, ya que el San Antonio era propiedad de Don Antonio Luna, que lo llevo después a su casa. Quiroga y Taboada viendo que el lugar donde se encontraba la capilla era muy bajo y se inundaba con las crecidas del Gualeguay, decide trasladarla a la Cuchilla, a dos leguas al norte de la actual ciudad o quizá más según las fuentes, tal vez en las proximidades del Clé.
Los cierto es que los vecinos se resistían al cambio y enseguida se formaron dos grupos: los que apoyaban al nuevo sacerdote y los que, bajo la jefatura de don Francisco Méndez, Juez comisionado del partido, se resistían. Estos últimos querían como patrono a San Antonio y aducían que el lugar elegido en la Cuchilla no tenía agua (se habían cavado pozos con resultado negativo). Ambos grupos se dirigieron al Virrey presentando sus quejas y razones.
El Virrey designó un comisionado. Cuando el comisionado del Virrey, Don Tomás de Rocamora, llegó a la zona encontró que “el Juez Francisco Méndez había sido apaleado, depuesto y aprisionado, siendo acusado por Quiroga ‘como incendiario de casas, profanador de iglesias y apaleador de presos…’ y además que se fomentaba otro patrono distinto de San Sebastián”
Es entonces que el comisionado del Virrey elabora informes cuyo resultado es la suspensión de Quiroga y aconseja la fundación de ciudades en lo que denominó por primera vez provincia de Entre Ríos. Para el caso de Gualeguay, aconseja la ubicación de la ciudad a fundar en un sitio elegido por él mismo, que le parecía más conveniente. Finalmente con respecto al patrono de la villa, Quiroga quería a San Sebastián como homenaje al obispo Sebastián Malvar y Pinto y Rocamora sostuvo a San Antonio, por ser el elegido por los pobladores. Los pobladores también resistieron las concesiones inconsultas de tierras realengas emanadas desde Buenos Aires, que se superponían con la ocupación de hecho de los lugareños quienes las trabajaban, y en esto tuvieron también apoyo de Rocamora.
Lo bueno fue que a pesar de las posiciones encontradas los vecinos supieron convenir con la postura de Rocamora, que si bien no era la posición inicial de ninguno de los dos grupos, fue la salida conveniente para fundar la ciudad y obtener las ventajas que este proyecto aportó a la comunidad.

FUENTE: Míguez Iñarra, Patricia y Rampoldi, Nidya (2013). Calles con historia. San Antonio del Gualeguay Grande.
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